Indómito

Indómito representa una visión poética de la naturaleza, basada en el profundo amor y respeto que siento por la Creación en su estado más puro.

Al desconectar del mundo cotidiano y acercarnos a la naturaleza, crece en nuestro corazón un sentimiento que nos susurra que el paisaje ya no es un mero escenario exterior, sino un universo en donde contemplamos sin preguntas ni respuestas, sólo con la paz interior de lo grandioso, de lo que nos sobrepasa por su belleza inalcanzable y nos descubre nuestra pequeñez frente a la inmensidad de lo que no podemos cambiar sin estropearlo, porque es perfecto. Es el lento caminar hacia la paz, hacia el interior de lo indómito, que es el fiel reflejo de nuestro propio interior, esa rebeldía que nos atrapa y nos lleva hasta el infinito.

No puedo esconder, porque cada imagen lo canta a voz en grito, que la visión de lo sublime de la pintura Romántica me ha seducido de tal suerte que me ha conducido a mostrar una naturaleza oscura y espesa, plagada de lugares salvajes e indómitos donde todo es posible, desde lo más hermoso a lo más aterrador. De ahí la búsqueda de las irregularidades y esos constantes cambios de textura a través de las luces y las sombras.